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Máster y doctorado

Geometrías no conmutativas

Podemos describir un espacio indicando sus puntos, pero también estudiando las funciones que viven sobre él. Esa segunda mirada admite una extensión: usar álgebras en las que el orden del producto sí importa. Empezaremos con dos puntos y matrices pequeñas hasta calcular una distancia mediante un conmutador.

1. Las funciones recuerdan el espacio del que proceden

Si X es compacto Hausdorff, C(X) son sus funciones continuas complejas. Se suman y multiplican punto a punto, se conjugan y se miden con la norma supremo. El producto conmuta. Para dos puntos P,Q, una función es simplemente el par (a,b) de sus valores.

El teorema de Gelfand representa cada C*-álgebra conmutativa unital como C(X) para un compacto adecuado, su espacio de caracteres. Esta relación motiva estudiar espacios mediante álgebras. En la versión localmente compacta se usa C₀(X), que en general no tiene unidad.

Operar con funciones de dos puntos

f=(2,−1), g=(3,4).

  1. Sumar

    f+g=(5,3).
  2. Multiplicar

    fg=(6,−4)=gf.
  3. Norma

    ‖f‖∞=max(2,1)=2.
Resultado

Las operaciones se hacen valor a valor.

Lo comprobamos

No es un producto de vectores que reduzca el resultado a un escalar.

Un punto visto como evaluación

La regla \varphi_{P}(f)=f(P).

  1. Ejemplo

    \varphi_{P}(f)=2.
  2. Producto

    \varphi_{P}(fg)=6=\varphi_{P}(f)\varphi_{P}(g).
  3. Unidad

    La función constante (1,1) se evalúa en 1.

Resultado

La evaluación es un carácter multiplicativo y un estado.

Lo comprobamos

Promediar valores también puede dar un estado, pero no necesariamente un carácter.

2. Una C*-álgebra necesita producto, adjunto, norma y completitud

La involución * conjuga escalares y revierte productos: (ab)^*=b^*a^*.

Una C*-álgebra es un álgebra compleja de Banach con norma submultiplicativa e identidad \|a^*a\|=\|a\|^2. No basta una multiplicación no conmutativa cualquiera.

Las matrices Mₙ(ℂ) con adjunto conjugado traspuesto y norma de operador son un ejemplo.

Una matriz autoadjunta satisface A*=A.

No se llama observable autoadjunto a toda matriz de un cálculo algebraico; algunas, como las nilpotentes de los resueltos, no lo son.

Comprobar la identidad en una diagonal

A=diag(2,−3).

  1. Adjunto

    A*=A por ser diagonal real.
  2. Producto

    A*A=diag(4,9).
  3. Norma de operador

    ‖A‖=3 y ‖A*A‖=9=3².
Resultado

La norma considerada es la de operador euclídea.

Lo comprobamos

La suma de módulos de las entradas sería otra norma.

Una norma usual puede no cumplir la identidad C*

Norma de Frobenius, raíz de la suma de módulos cuadrados.

  1. Identidad 2×2

    ‖I‖_F=√2.
  2. Producto

    I*I=I, así que ‖I*I‖_F=√2.
  3. Comparar

    ‖I‖_F²=2≠√2.
Resultado

La norma de Frobenius no da esa estructura C* con el producto y adjunto habituales.

Lo comprobamos

Que una norma sea útil no la convierte en la norma exigida por una definición.

3. El conmutador compara dos órdenes de actuar

Definimos [A,B]=AB−BA.

El producto de la derecha actúa primero sobre un vector. El conmutador es cero exactamente cuando coinciden ambos productos. Asociatividad permite cambiar paréntesis, pero no intercambiar factores.

Los dos órdenes dan vectores opuestos
El factor derecho actúa primeroXZ: primero Z, después Xe₁ZXe₂ZX: primero X, después Ze₁XZ−e₂X intercambia e₁ y e₂.Z deja e₁ y cambia signo a e₂.[X,Z]e₁=e₂−(−e₂)=2e₂[X,Z] no es cero; su traza sí.
Matrices autoadjuntas X que intercambia los dos vectores de base y Z diagonal de uno y menos uno. En la fila superior, el producto XZ actúa primero con Z sobre e uno, que permanece igual, y después X lo convierte en e dos. En la inferior, ZX actúa primero con X y luego Z, dando menos e dos. Al restar ambos resultados el conmutador aplicado a e uno es dos e dos y por tanto no es la matriz cero. Las cajas se leen de izquierda a derecha como secuencia de acciones aunque la notación del producto se escribe al revés sobre el vector. La matriz conmutador tiene traza cero y norma dos.
La expansión correcta es (A+B)²=A²+AB+BA+B².
Sustituir el centro por 2AB exige AB=BA.

Además [B,A]=−[A,B] y una matriz escalar conmuta con todas las matrices del mismo tamaño.

Dos matrices autoadjuntas que no conmutan

X=[[0,1],[1,0]] y Z=diag(1,−1).

  1. Productos

    XZ=[[0,−1],[1,0]]; ZX=[[0,1],[−1,0]].
  2. Restar

    [X,Z]=[[0,−2],[2,0]].
  3. Comprobar

    Su norma es 2 y su traza cero, pero no es la matriz cero.

Resultado

El orden altera incluso el resultado sobre un mismo vector.

Lo comprobamos

El conmutador de estos autoadjuntos es antiadjunto, no autoadjunto.

Una identidad escalar que falla

Con esas X,Z sabemos X²=Z²=I y XZ+ZX=0.

  1. Expandir bien

    (X+Z)²=I+0+I=2I.
  2. Fórmula inválida

    X²+2XZ+Z²=2I+2XZ.
  3. Diferencia

    XZ≠0, así que no coinciden.
Resultado

No se hereda la fórmula escalar intercambiando productos sin permiso.

Lo comprobamos

La multiplicación sigue siendo asociativa.

4. La representación dice cómo el álgebra actúa en un Hilbert

Una *-representación \pi:\mathcal A\to B(H) conserva suma, producto y adjunto. Si es fiel, su núcleo es cero: elementos distintos actúan de forma distinta. La representación es parte de los datos, no una notación que pueda omitirse sin más.

En dimensión finita todos los operadores matriciales actúan en todo H. En dimensión infinita, un operador no acotado necesita dominio y condiciones de composición. Eso será importante para D; una cuenta con matrices no resuelve automáticamente esos problemas.

Representar las funciones de dos puntos

π(a,b)=diag(a,b), sobre H=ℂ².

  1. Producto

    diag(a,b)diag(c,d)=diag(ac,bd).
  2. Adjunto

    Conjugar los valores coincide con tomar adjunto diagonal.

  3. Fidelidad

    La matriz es cero solo si a=b=0.
Resultado

Esta representación conserva toda la información del par.

Lo comprobamos

El álgebra diagonal sigue siendo conmutativa aunque se escriba con matrices.

Una representación no fiel

Evaluación \pi_P(a,b)=a como operador sobre ℂ.

  1. Propiedades

    Conserva suma, producto y adjunto.

  2. Núcleo

    El par (0,1) no es cero, pero se envía a cero.

  3. Pérdida

    Ya no distingue funciones que solo difieren en Q.

Resultado

Representación y representación fiel son conceptos distintos.

Lo comprobamos

La evaluación puede ser válida sin servir para reconstruir todo el espacio original.

5. Los estados dan expectativas, no todos son evaluaciones puntuales

Un estado es un funcional lineal positivo y normalizado: φ(a*a)≥0 y φ(1)=1.

En C(X), integrar contra una probabilidad da un estado. En Mₙ(ℂ), todo estado tiene forma \varphi(A)=\operatorname{tr}(\rho A), con ρ positiva de traza uno.

Un carácter también debe ser multiplicativo; un estado no tiene por qué serlo. En un álgebra no conmutativa no se conserva sin cambios la imagen de todos los elementos como funciones escalares evaluables en puntos clásicos.

Una media de dos evaluaciones

\varphi_{p}(a,b)=pa+(1−p)b, 0≤p≤1.

  1. Unidad

    \varphi_{p}(1,1)=1.
  2. Positividad

    \varphi_{p}(|a|²,|b|²)≥0.
  3. Ejemplo

    Con p=1/2 y e=(1,0), φ(e²)=1/2 mientras φ(e)²=1/4.
Resultado

Para p=1/2 es estado, pero no carácter.

Lo comprobamos

En los extremos p=0 o p=1 sí obtenemos evaluaciones puntuales.

Esperanza matricial de una proyección

ρ=I/2 y P=diag(1,0).

  1. Normalizar

    ρ es positiva y trρ=1.
  2. Expectativa

    φ(P)=tr(ρP)=1/2.
  3. Producto

    P²=P, así que φ(P²)=1/2≠φ(P)².
Resultado

El funcional probabilístico no preserva todos los productos.

Lo comprobamos

Las expectativas no sustituyen el producto del álgebra.

6. D incorpora una noción de variación mediante conmutadores

Un triple espectral consta de una *-álgebra representada en H y un operador autoadjunto D con resolvente compacto, por ejemplo (D−iI)⁻¹. Para cada a del álgebra se exige que [D,a], definido inicialmente en un dominio adecuado, se extienda a un operador acotado. En dimensión infinita D suele ser no acotado.

La identidad [D,ab]=[D,a]b+a[D,b] es una regla de Leibniz cuando se justifican dominios y productos. En modelos clásicos adecuados, el operador de Dirac liga esos conmutadores con derivadas. Un ejemplo finito permite calcular la regla sin problemas de dominio.

Un triple finito para dos puntos

Álgebra diagonal, H=ℂ² y D=[[0,2],[2,0]].

  1. Autoadjunto

    D es simétrica real; su adjunto es D.

  2. Conmutador

    Para a=diag(r,s), [D,a]=\begin{pmatrix}0&2(s-r)\\2(r-s)&0\end{pmatrix}.

  3. Norma

    Para r,s reales, ‖[D,a]‖=2|r−s|.
Resultado

D mide la diferencia entre los dos valores.

Lo comprobamos

Todos los operadores y resolventes de este ejemplo son compactos o acotados según corresponde por dimensión finita.

Comprobar Leibniz sin conmutar factores

Expandimos el lado derecho.

  1. Primer término

    [D,a]b=Dab−aDb.
  2. Segundo

    a[D,b]=aDb−abD.
  3. Cancelar

    Se anulan los términos aDb y queda Dab−abD=[D,ab].

Resultado

La regla procede de asociatividad y cancelación.

Lo comprobamos

No se intercambian a y D ni a y b durante la prueba.

7. Una cota de variación puede definir una distancia

Para estados φ,ψ se considera d_D(\varphi,\psi)=\sup\{|\varphi(a)-\psi(a)|:a=a^*,\ \|[D,a]\|\le1\}. La restricción limita cuánto puede cambiar a según D. En triples clásicos de Dirac adecuados se recupera la distancia geodésica entre evaluaciones de puntos.

Una función admisible alcanza la distancia de dos puntos
Distancia desde funcionesD acopla P y Q con fuerza 2.PQDistancia P–Q = 1/2a=diag(r,s)‖[D,a]‖=2|r−s|Condición: |r−s|≤1/2r=1/2s=0La cota 1/2 se alcanza.Sin acoplamiento, distancia ∞.
Álgebra conmutativa de funciones sobre dos puntos representadas por matrices diagonales, y D con entradas fuera de diagonal iguales a dos. Para una función real de valores r y s, el conmutador tiene norma dos por el valor absoluto de r menos s. La condición de norma como máximo uno limita la diferencia de valores a un medio. Las evaluaciones en P y Q distinguen precisamente esos valores y la función r un medio, s cero alcanza la cota. Así la distancia espectral es un medio. El segmento superior indica esa distancia abstracta, no una unidad física inferida de la longitud del dibujo. Con D cero no hay límite de variación y la distancia es infinita.

En nuestros dos puntos con D de acoplamiento 2, la condición es 2|r−s|≤1. La diferencia de evaluaciones es |r−s|; su máximo permitido es 1/2. Se calcula una distancia desde funciones admisibles sin buscar caminos.

Alcanzar la distancia entre los dos puntos

\varphi_{P}(a)=r y \varphi_{Q}(a)=s.

  1. Cota

    2|r−s|≤1 implica |r−s|≤1/2.
  2. Alcanzar

    Elegir r=1/2 y s=0 cumple la restricción.
  3. Supremo

    La cota se alcanza: d_{D}(P,Q)=1/2.
Resultado

No solo tenemos una cota superior; hay una función que la alcanza.

Lo comprobamos

Este ejemplo sigue siendo conmutativo: ilustra el puente antes de extenderlo.

Distancia entre dos estados mezclados

\varphi_{p} y \varphi_{q} con p=3/4 y q=1/4.

  1. Diferencia

    \varphi_{p}(a)−\varphi_{q}(a)=(p−q)(r−s).
  2. Optimizar

    Su módulo máximo es |p−q|/2.

  3. Sustituir

    d_D(\varphi_{3/4},\varphi_{1/4})=1/4.
Resultado

La misma restricción permite medir distancia entre estados probabilísticos.

Lo comprobamos

Cambiar el acoplamiento a κ≠0 daría |p−q|/|κ|.

8. Un triple matricial no garantiza una distancia finita ni una variedad

Si un elemento autoadjunto distingue dos estados y conmuta con D, se puede multiplicar por cualquier constante sin violar ‖[D,a]‖≤1. La diferencia entre estados crece sin límite y la distancia es infinita.

En dimensión finita el resolvente es compacto y no hay dominios no acotados, pero esas condiciones solas no reconstruyen una variedad. Los teoremas de reconstrucción añaden condiciones de regularidad, finitud, orientación y otras. Índices y estructuras no conmutativas más amplias requieren estudio adicional.

Acoplamiento cero desconecta los puntos

Misma álgebra diagonal y ahora D=0.

  1. Conmutador

    [D,a]=0 para cualquier a.
  2. Funciones

    a_{L}=diag(L,0) es admisible para todo L real.
  3. Distancia

    Las evaluaciones P y Q difieren en |L|; el supremo es infinito.

Resultado

Sin control de variación no sale una distancia finita entre esos puntos.

Lo comprobamos

El resultado no se obtiene dividiendo por κ=0 en una fórmula.

También puede ocurrir con un álgebra no conmutativa

Álgebra M₂(ℂ), D=diag(0,1), estados de los vectores e₁ y e₂.

  1. Elegir

    a_{L}=diag(L,0) pertenece al álgebra y es autoadjunto.
  2. Conmutar

    [D,a_{L}]=0.
  3. Separar

    Las expectativas son L y cero; de nuevo d_{D}=∞.
Resultado

La presencia de matrices no conmutativas no asegura una métrica finita.

Lo comprobamos

Hace falta examinar los datos completos, no solo una matriz D.

9. La traza controla signos, pero no detecta todos los conmutadores

En matrices finitas \operatorname{tr}(AB)=\sum_{i,j}A_{ij}B_{ji}=\operatorname{tr}(BA) al intercambiar índices y factores escalares.

Así tr[A,B]=0.
Esto no implica que [A,B]=0.

Para operadores infinitos se requieren hipótesis de traza y dominios antes de usar ciclicidad; no se suman series arbitrarias como si fueran finitas. Un cálculo con un elemento tampoco comprueba la definición entera de triple espectral para todos los elementos del álgebra.

Traza cero y norma positiva

El conmutador [X,Z]=[[0,−2],[2,0]] calculado antes.

  1. Traza

    Suma de diagonal: cero.

  2. Norma

    [X,Z]*[X,Z]=4I, por tanto norma 2.
  3. Alcance

    La prueba por traza es necesaria, no suficiente para ser cero.

Resultado

Una comprobación rápida puede detectar errores sin certificar todo el resultado.

Lo comprobamos

Invertir el orden da el negativo del conmutador, también de traza cero.

Un elemento concreto que sí conmuta

A=3I y B una matriz 2×2 cualquiera.

  1. Productos

    AB=3B y BA=3B.
  2. Restar

    [A,B]=0.
  3. Norma

    Su norma es cero por igualdad de matrices, no solo por traza cero.

Resultado

Las matrices escalares son un caso conmutativo dentro de M₂(ℂ).

Lo comprobamos

No se generaliza de este A a cualquier matriz no escalar.

Ahora lo resolvemos de principio a fin.

EJEMPLO RESUELTO 1

Un producto que no conmuta

A=[[0,1],[0,0]], B=[[0,0],[1,0]]. Calcula [A,B].

  1. Datos

    A tiene un uno en (1,2); B un uno en (2,1).

  2. Producto AB

    Resulta diag(1,0).

  3. Producto BA

    Resulta diag(0,1).

  4. Restar

    [A,B]=AB−BA=diag(1,−1).
  5. No conmutar

    El resultado no es cero, así que AB≠BA.
  6. Comprobar

    La traza es 1−1=0.
Resultado

[A,B]=diag(1,−1).

Lo comprobamos

Su traza es cero, como corresponde a todo conmutador de matrices finitas.

EJEMPLO RESUELTO 2

Un conmutador con D

D=diag(0,1) y A=[[0,1],[0,0]]. Calcula [D,A].

  1. Datos

    D=diag(0,1) y A=[[0,1],[0,0]].
  2. Producto DA

    La primera fila se multiplica por cero y la segunda ya es cero: DA=0.

  3. Producto AD

    La segunda columna se multiplica por uno: AD=A.
  4. Restar

    [D,A]=DA−AD=−A.
  5. Matriz

    [[0,−1],[0,0]].

  6. Comprobar

    Norma uno y dominio todo ℂ²; es una cuenta finita acotada.

Resultado

[D,A]=[[0,−1],[0,0]].

Lo comprobamos

La operación es acotada en C²; no aparece un problema de dominio en este ejemplo finito.

Los símbolos que hemos usado

Álgebra
Espacio vectorial con producto bilineal asociativo en el marco usado aquí.
A*
Involución; en matrices es la conjugada traspuesta.
[A,B]=AB−BA
Conmutador que mide el fallo de conmutatividad.
Representación
Acción del álgebra por operadores en un espacio de Hilbert, compatible con sus operaciones.
Estado φ
Funcional lineal positivo y normalizado en un álgebra unital.
(𝒜,H,D)
Datos básicos de un triple espectral.
Resolvente compacto
Compacidad del operador(D−iI)⁻¹ para D autoadjunto, en el marco espectral.

Ahora te toca a ti.

Tienes cinco ejercicios. Inténtalos; las pistas te ayudan si te atascas.

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